Catequesis para el mes de febrero 2025
El Papa Francisco nos invita a hacer del Jubileo el año de la esperanza: «… todos, en realidad, tienen necesidad de recuperar la alegría de vivir, porque el ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios (cfr. Gn 1,26), no puede conformarse con sobrevivir o subsistir mediocremente, amoldándose al momento presente y dejándose satisfacer solamente por realidades materiales. Eso nos encierra en el individualismo y corroe la esperanza, generando una tristeza que se anida en el corazón, volviéndonos desagradables e intolerantes.» (Spes non confundit, n. 9). En sí misma, la esperanza puede ser simplemente un elemento de nuestro carácter: muchas veces decimos que hay personas que logran «ver el vaso siempre medio lleno», es decir, siempre consiguen encontrar una razón de esperanza. En realidad, sin embargo, la esperanza no es solo algo instintivo, decimos que es una virtud que nos es dada por el Espíritu Santo, de hecho, lo llamamos virtud teologal.
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